miércoles, 28 de junio de 2017

LECCIÓN 35: PRINCIPALES DESAFIOS

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Los estragos provocados por el neoliberalismo han sido difíciles de erradicar, ya que es imposible paliarlos con las estrategias propias del sistema que los ha generado. Debido a ello es que el medio ambiente cada día se deteriora más y el agua es cada vez más escasa, pues el neoliberalismo ha fomentado una cultura indiferente a esos problemas. La educación y el desarrollo científico son temas que carecen de importancia para los gobiernos neoliberales; podríamos decir que eso nos ha agravado la situación de rezago que en esos puntos hemos vivido en los últimos veinte años. La educación es pésima y los talentos científicos tienen que emigrar a donde se encuentran las oportunidades de desarrollo.

En la década de los 80 muchos países industrializados experimentaron una mayor desigualdad, pero el incremento en el Reino Unido fue el segundo más rápido en dicho grupo. El Reino Unido combina una alta desigualdad y pobreza de ingreso, y sólo Irlanda y EEUU se encuentran por debajo en el “índice de pobreza humana” de las Naciones Unidas que abarca a 18 países industrializados.
La evidencia sugiere que los gobiernos tienen cierta opción a la hora de intervenir para mitigar los efectos de la globalización, los cambios en la demanda de trabajo y otros cambios socioeconómicos comunes.[1]Algunos comentaristas argumentan que no es la desigualdad del ingreso del mercado lo que no funciona en el Reino Unido[2], sino la incapacidad del gobierno de proteger a la población de sus consecuencias.[3]  Otros indican la importancia de las actitudes sociales en la determinación de las recompensas del mercado, en el cual el gobierno y otras instituciones desempeñan papeles potencialmente claves.

Aquellos en la mitad inferior y el decil superior de la población reciben aproximadamente el 25% del ingreso total por grupo.[5] En 1998/99, el 25% de la población (cerca de 14 millones, incluyendo más de 4 millones de niños y niñas) vivía en la pobreza.[6] Si se mide la pobreza como la privación múltiple de necesidades socialmente definidas, además de bajos ingresos, se obtienen resultados similares. El 9% de los británicos dijeron que su ingreso no era suficiente para satisfacer sus necesidades.[7] La riqueza está distribuida en forma más desigual, siendo que la mitad inferior de la población recibe el 7% de la riqueza y el 1% superior recibe el 20%.[8]
La desigualdad en el ingreso se redujo a principios de los años 90, pero se agravó nuevamente en 1998/99 a medida que los ingresos reales crecían pero los subsidios estatales no lo hacían al mismo ritmo.[9] Es muy pronto para evaluar el efecto de recientes medidas sobre la desigualdad y la pobreza ya que los últimos datos provienen de 1998/99, antes de que muchas de ellas fueran adoptadas, y muestran poco impacto durante los dos primeros años del gobierno.
El gobierno se comprometió a combatir especialmente la pobreza de los jubilados y los niños, con el objetivo expreso de reducir a la mitad la pobreza infantil para el 2010 y eliminarla para el 2020. Según cifras oficiales, eso significaría 1,2 millones de niños menos en la pobreza. Investigadores afirman que un tercio de los niños que ahora viven en la pobreza[10] seguirían haciéndolo, incluso si todos los padres aptos para el trabajo remunerado consiguieran empleos; muchos de ellos pertenecerían a familias monoparentales.[11] La reducción a la mitad de la pobreza infantil aún la dejaría por encima de su nivel de 1979.[12]
El gobierno aplicó muchas medidas para mejorar las oportunidades para la población de bajos ingresos y reducir la marginación infantil.[13] El nuevo salario mínimo nacional (inicialmente reducido) y la mejoría real de diversos subsidios, resultaron en la “silenciosa redistribución” hacia los grupos de bajos ingresos. Una Unidad de Exclusión Social se dedicó a problemas interdepartamentales y elaboró una estrategia nacional para la regeneración de zonas marginales en los vecindarios. Los cuatro presupuestos de 1997 al 2000 tuvieron efectos progresivos, con importantes avances en el extremo inferior y pequeñas pérdidas en el superior.[14] El último presupuesto también benefició a la población de bajos ingresos. Sin embargo, algunas de las familias más pobres se habían perjudicado por recortes anteriores en los subsidios a las familias monoparentales.[15] La reestructura de los subsidios por discapacidad creará futuros marginados. Se incrementaron las sanciones para quienes no cumplan con sus responsabilidades, también las normas punitivas para los solicitantes de asilo, el énfasis en la oferta de las políticas de empleo, y la aparente subvaloración del trabajo comunitario y de la atención a los demás. No hay un compromiso oficial para evaluar la insuficiencia general de los subsidios. Quizá la creciente desigualdad haya cesado, pero harán falta medidas nuevas para que los grupos de bajos ingresos se mantengan en su lugar.

El término salud pública' es reciente. En los primeros años del siglo XX se usaban todavía en México las palabras salubridad y beneficencia. La primera más bien despierta la idea de lo que es bueno para la salud. La segunda se refiere a los servicios de salud que presta el gobierno. El concepto actual de salud pública se usa en todo el mundo y es más complejo. La mayoría de los países coinciden en que la salud pública depende de elementos económicos, políticos, sociales, culturales y ecológicos.
La salud pública en México comienza desde que los indios creían en los dioses, era mágica y empírica, mágica porque ellos creían firmemente que si le rezaban a un dios y le daban ofrendas se salvaban y se curaban y empírica porque era basada en la experiencia de cada persona y se fue pasando de generación en generación. 
Pero para una mejor comprensión de la historia en la salud pública comienza en la época precolombina como ya lo mencione es magia y empírica cuando llegaron los españoles a conquistarnos hubo brotes de mas enfermedades tuvimos contacto con personas que venían de un lugar diferente y provocaron todo tipo de males, desde la sífilis que se fue curando con baños de pavor también apareció el sarampión y ya en el imperio de Moctezuma se utilizaron plantas medicinales o la herbolaria para curar diversos males , en 1542 se crea un hospital el fundador Hernan Cortes fue un centro de labores curativos . Ya cuando comienza a ver gente que atendía mas científicamente las enfermedades en los hospitales se forma lo que es el premédica que es un grupo de médicos, y eran la máxima autoridad en cuanto a la medicina y salud, ellos tomaban decisiones en cuanto a las pestes, lo que pasaba con los pacientes y cuestiones de esas.
En México, al finalizar el siglo XX, la salud pública tiene una posición integral que comprende la relación mutua entre el gobierno y la sociedad en cuestiones de salud ambiental y colectiva, servicios de salud, programas de medicina preventiva y programas contra enfermedades que, por su alta frecuencia o peligrosidad, se convierten en problemas de salud pública.

La ciencia y la tecnología han terminado por transformar numerosos asuntos de las sociedades contemporáneas. Son innegables los beneficios que de tal transformación se obtienen, pero también son numerosos los riesgos que han surgido de tan vertiginoso desarrollo. Esta doble condición, obliga a que la ciencia y la tecnología deban ser vistas con una actitud más crítica, ya que no siempre son los mismos impactos los que se presentan en el mundo "desarrollado" que en los países del sur.
Se les atribuye a la ciencia y a la tecnología grandes efectos sobre la sociedad, en particular en el campo de las tecnologías de la producción y de la información, y en el de la biotecnología. Algunos críticos consideran que estos desarrollos han contribuido a que los países, regiones y grupos sociales más ricos, se hubieran vuelto más ricos, es decir, que la brecha entre ricos y pobres que se pensaba podía disminuir en los años 70, habría aumentado. La ciencia y la tecnología que se ha hecho en estos países parecen no haber contribuido suficientemente para contrarrestar el aumento, en más de mil millones de personas pobres en el mundo, o los más de mil millones de personas sin agua potable y adecuado saneamiento, o los millones de personas sin techo, etc. Africa y América Latina, en la década de los ochenta fueron testigos de la detención e incluso de la involución de los logros alcanzados en cuanto a nivel de vida. Es como si la ciencia y la tecnología favorecieran los intereses de los grupos sociales y países más fuertes, poderosos y ricos del mundo (Petrella, 1.994). Algunos hechos señalan esta tendencia, por ejemplo, se da prioridad a las áreas de Investigación y Desarrollo (I+D) destinadas a desarrollar productos que satisfacen las necesidades ya casi saturadas de una pequeña minoría de países desarrollados, como el caso del 90% del gasto en I+D para la industria farmacéutica, el cual se destina al tratamiento de las enfermedades de la vejez de la población de las ciudades y regiones más ricas del mundo. Otro ejemplo lo constituye el acelerar el proceso de sustitución de importaciones de los países pobres y en desarrollo, por los productos producidos en los países desarrollados, como sucede con los materiales compuestos que reemplazan las materias primas tradicionales con ayuda de la biotecnología (Petrella, ibid).
Pero sabemos que la ciencia y la tecnología solo juegan un papel en estos aspectos y que se requiere un reajuste más profundo de índole, social, político y económico. Sin embargo, sabemos también que si la ciencia y la tecnología no tienen una orientación más sensible frente a estos problemas, continuarán contribuyendo significativamente a aumentar la desigualdad global.
Algunos de los retos de la sociedad, que la ciencia debería asumir como suyos, en los próximos años, tienen que ver, por ejemplo, con atender el crecimiento de la población, con la urgencia de asegurar un desarrollo sustentable, con la satisfacción de las crecientes necesidades básicas y aspiraciones de las que serán cinco mil millones de personas pobres en el mundo en menos de veinte años, con el aprovisionamiento de empleos frente a los cambios tecnológicos, entre otros. Pero en América Latina y el Caribe, considerada como la región más inequitativa del mundo y que requiere un fuerte desarrollo científico-tecnológico para ayudar a contrarrestar la creciente miseria, se reporta un reducido nivel de atención en ciencia, y el poco existente se estima que está centrado solo en grupos minoritarios de población, agravando así la inequidad (UNESCO, 2.000).

La legalidad es un valor fundamental de la democracia porque garantiza a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones. Y si bien en un régimen democrático la sociedad debe apegarse al ordenamiento jurídico vigente, la legalidad también implica que tal ordenamiento pueda ser modificado a través de procedimientos legales previamente establecidos para adecuarlo a las transformaciones de la propia sociedad.
El respeto a la legalidad no es espontáneo, tiene su origen en la cultura de las sociedades. De ahí la importancia de la cultura de la legalidad, de construir y arraigar en la sociedad el apego a las leyes para que los individuos que la conforman las acepten y tomen como suyas, como criterios de orientación para su actuar cotidiano, en un marco de respeto a la dignidad, la libertad y la igualdad.
Ahora bien que es la Cultura de la Legalidad, lo primero que conviene recordar es que la cultura es un concepto más amplio que el de legalidad: la primera es el contexto en el que la segunda se desarrolla. Con ello tenemos que la cultura de la legalidad de una sociedad determinada es el conjunto de conocimientos, creencias, usos y costumbres, símbolos, etc., de los miembros de esa comunidad en relación con los aspectos de la vida colectiva que tienen que ver con las normas jurídicas y su aplicación. Se refiere al posicionamiento de los integrantes del colectivo ante el conjunto de objetos sociales específicamente jurídicos en esa comunidad: ¿cómo percibe su población el universo de relaciones relativo a la creación y aplicación de las normas jurídicas que rigen la vida colectiva y cómo las asume?.
la cultura de la legalidad, la que se exige en un Estado democrático de derecho, tiene más que ver con la solidaridad, la corresponsabilidad, el sentido de lo público, la tolerancia y el contacto. Ciertamente el Estado tiene la obligación de garantizar la paz social, los derechos patrimoniales de las personas y, sobre todo, sus derechos fundamentales a la integridad física y a la vida, empezando por el mínimo de derechos sociales que permitan tener una vida digna, como miembros activos de su sociedad. Pero, una cultura de la legalidad afianzada en estos principios es la única compatible con un Estado social y democrático de derecho. Una cultura de la corresponsabilidad social y del respeto mutuo entre personas que se reconocen como iguales.

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